PRESTACIÓN ALIMENTARIA PARENTAL Y REGISTRO DE DEUDORES ALIMENTARIOS: ¿Reparar una injusticia o fulbito para la tribuna?

En los últimos días tuvo repercusión en medios audiovisuales, gráficos y digitales la iniciativa para la creación del Sistema Nacional de Prestación Alimentaria Básica Parental. La norma apunta a garantizar el pago de las cuotas alimentarias, y es impulsada, entre otrxs legisladorxs oficialistas, por la diputada Jimena López.

En forma complementaria, también se apunta a crear un Registro Nacional de Deudores Alimentarios, según el proyecto presentado en la Cámara baja por el legislador bonaerense Marcelo Koenig. Actualmente esos registros ya existen en algunas provincias argentinas y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Con anterioridad, desde distintas fuerzas políticas, se ha enunciado -sin avances concretos- la intención de crear un registro unificado nacional al cual ingresarían lxs progenitores -en su mayoría varones- que adeuden cuotas alimentarias.

El incumplimiento de la obligación de sustento de niñxs y adolescentes que conviven con un progenitor, generalmente mujer, se agravó durante la pandemia; según un informe de Cippec, sólo una de cada cuatro madres cuenta con el ingreso de la cuota alimentaria. En el caso de que las mujeres intenten remediar esa violencia económica, patrimonial y familiar, se ven obligadas a ingresar en un costoso laberinto burocrático y judicial que muchas veces las lleva a desistir de sus reclamos.

Según manifestó en un artículo de su autoría la diputada Jimena López, el proyecto busca “revertir esta situación generando un mecanismo para el establecimiento, actualización y cobrabilidad de la responsabilidad alimentaria, a fines de proporcionar un piso no negociable y ejecutable de la manera más práctica y ágil posible, para que los derechos de los niños y niñas gocen de mayores garantías de concreción real y efectiva” (diario Perfil, 02/11/2021). La norma contempla la creación de una prestación alimentaria básica parental, que consistirá en un porcentaje de los ingresos mensuales de la persona obligada a su pago y no podrá ser inferior -para cada hije- a la Canasta Básica Total (CBT).

Para quien incumple, las consecuencias de ser incluidx en el Registro van desde restricciones bancarias y financieras, objeciones para obtener habilitaciones comerciales y/o industriales, y en la expedición o renovación de licencias de conducir, entre otras. Proveedores o contratistas de la administración pública deberán presentar certificados de “libre deuda”, es decir, deberán demostrar que no son deudores alimentarios.

Además, quienes figuren en el registro no podrán salir del país sin autorización, ni asistir a eventos deportivos o a establecimientos de juegos de azar, ni ejercer la función pública. En países como Chile -por citar un ejemplo-, al discutirse en el Parlamento la creación del Registro se intentó incluir sin éxito la prohibición a lxs deudores de postularse a cargos electivos. En Argentina, ¿habrá muchos funcionarios imposibilitados de presentar un libre deuda de cuota alimentaria? ¿Será este, y el interés de muchos poderosos, un obstáculo para que la iniciativa de Koenig quede -otra vez- sin debate y sanción en el Congreso?

En países de la región, como Uruguay y Perú, ya existen registros nacionales de Deudores Alimentarios desde 2006 y 2007, respectivamente. En 2008 España implementó un novedoso sistema de protección (Fondo de Garantía del Pago de Alimentos) para asegurar el efectivo cumplimiento de la prestación alimentaria, que queda garantizada para lxs niñxs, aún en el caso de que el deudor alimentario no asuma la obligación, por negativa o imposibilidad. El mismo mecanismo de fondo de garantía existe también en otros países de la Unión Europea.

De no tratarse en los próximos meses, los proyectos aquí mencionados perderán estado parlamentario.

Seguiremos con atención el curso de las iniciativas parlamentarias presentadas por lxs legisladorxs oficialistas, esperando que no se trate solo de una puesta en escena en tiempos electorales.

Por Ana Quiroga Larrieu

Arte Matilde Néspolo