Feminismos para la revolución

Laura Fernández Cordero hizo una increíble investigación y selección de archivo para lograr una antología de 14 voces de mujeres y hombres que, tal vez no conocíamos, pero influyeron en el movimiento feminista. Cada texto conversa con el siguiente, dejando en evidencia los puntos de encuentro y de inflexión entre los feminismos burgueses y populares. Feminismos para la revolución es una lectura para profundizar en los inicios de los feminismos que militamos hoy día y, también, para iniciar una conversación acerca del futuro de las luchas que cargamos al hombro.

Este libro está conformado por los legados de los pasados feminismos que, a su vez, estaban completamente ligados a una lucha de clase. En el prólogo, Cordero nos anticipa que “las mil lenguas de la enunciación feminista no caben en ninguna revolución, la desbordan”: los relatos de estas mujeres contraatacan la idea de que el feminismo es una moda, ya que la igualdad de género es algo que venimos reclamando hace siglos.

El primer texto que propone es de Claire Démar, escrito en 1834, donde exige la liberación de la mujer para obtener un lugar digno en la sociedad. Afirma que, en tiempos de destrucción y anarquía, la mujer debía tomar un papel de lucha, de acción y abandonar el rol pasivo que tenía en aquel entonces. Hoy, estos estereotipos de género siguen vigentes: el hombre fuerte y la mujer débil. A su vez, habla acerca de la sexualización del cuerpo femenino, específicamente dentro de los matrimonios arreglados: “¿Resultaría entonces que la mujer sería, necesariamente, un juguete, el esclavo del hombre y que no habría más asociación posible?”. Es desconcertante la contemporaneidad de las temáticas de este texto, a pesar de haber sido publicado hace 200 años.

Flora Tristán pide la unión de los y las obreras, para que las mujeres aporten inteligencia a la lucha comunista, Jenny D´Héricourt no tiene miedo de contestarle a los hombres, Bella Otero declara que no quiere volver a ser madre, María Abella Ramírez desafía la moral católica y Emma Goldman cuestiona la monogamia. Todos los perfiles biográficos que forman parte de esta antología polemizan temáticas que siguen debatiéndose en la actualidad: la desigualdad en el mundo laboral, la intolerancia frente a una mujer fuerte, la sexualidad femenina y la diferencia entre el amor y el deseo.

El feminismo no ha recibido grandes monumentos, pero es una lucha que logró –y sigue logrando– cambios sustanciales a nivel social, en nuestra cotidianeidad. Es una lucha política y ética: una emancipación de los valores y costumbres patriarcales. Feminismos para la revolución viaja por el tiempo y nos muestra algunas de las primeras mujeres que desafiaron los límites de las izquierdas.

Por: Matilde Néspolo

Arte: Vanina Arce