Imposible violar a esta mujer llena de vicios

El teatro Cervantes estrenó Teoría King Kong, la obra de Virginie Despentes en cuatro espectáculos independientes e interdependientes, divididos en diferentes temáticas.

La ejecución teatral de uno de los textos más revolucionarios dentro de los feminismos de las últimas décadas nos unió en una suerte de comunión catártica, en la que público y artistas conforman una ceremonia. Sabemos qué vamos a ver, y sabemos lo que podemos llegar a sentir, aun así, nos sorprende el grado de comunión que pueden alcanzar un par de extrañxs con distanciamiento obligatorio.

La obra comienza con una Cecilia Roth rompiendo el escenario en un outfit rockero, una actitud de estrella de rock -que conoce y encarna a la perfección-, mientras de fondo suena una canción fuerte de estilo punk. La música se silencia y las primeras palabras de la actriz nos hacen lagrimear, apretar los dientes, agarrarnos fuerte de la mano de quien tenemos al lado.

En “Imposible violar a esta mujer llena de vicios” el tema central es la violación. Se nos presenta sin sorpresa, pero sin tiempo de prepararnos. Nos metemos de lleno en una de las temáticas más complejas del texto.

Dialogando con Andrea Garrote, directora de la obra, le preguntamos cómo había sido su aproximación a  Despentes y a este texto en particular.

AG: El texto me gusta mucho, a ella la conocí como novelista, y después vi que había escrito este texto. Y cuando lo leo lo que me conmueve es lo ideológico, lo que aparece en referencia más profunda a cómo el cuerpo de las mujeres es usado como un motín de guerra y cómo a la vez el cuerpo de los hombres es usado para la guerra. Es un texto que no deja afuera qué es lo que se le exige a un hombre. Entonces es muy justo y, a la vez, es implacable.

Está escrito por una persona que es sumamente sensible y a la vez es una intelectual.

La magia del texto está en ver su búsqueda después de lo que pasó: primero lo niega, luego busca como de costado, y después el encuentro con Camille Paglia que habla de una manera novedosa sobre el tema.

Es un gran momento en la obra cuando montan la conferencia en la que conoce a Camille y su admiración por ella:

Es que Despentes se queja mucho porque es un tema donde la sociedad te dice “es lo peor que te puede pasar”, pero es medio tu culpa, no podés hablar de eso y tampoco podés estar bien después de eso. Despentes no encuentra nada en los libros entonces el alivio cuando empieza a encontrar palabras, a Camille, a otras mujeres que empiezan a hablar desde un lugar no traumático , que empiezan a deducir cosas sobre ese tema y a pensarlo a ella ya la coloca en un lugar distinto.

Y aun así, aunque compartido, el dolor siempre está:

Sí. Es una escritora que por momentos escribe novelas, cuentos, piensa, y el final es demoledor porque es como un “a pesar de todo eso la violación es obsesiva”. Es algo de lo cual vuelve una y otra vez y piensa que se va a desembarazar de eso y la sigue acompañando. Sale de un lugar de víctima en el sentido de una víctima pasiva, por eso el espectáculo, en ese sentido, es muy valiente, ella confiesa “yo para seguir profundizando sobre esto tengo que confesar hasta mis fantasías” sabiendo que también son parte de ese dispositivo cultural,  sabiendo que hay un montón de mujeres que también vienen seteadas dentro de ese dispositivo y que tienen vergüenza interna o no se animan a fantasear o a excitarse y pensar de dónde viene.

Es un dispositivo cultural, no es una cuestión natural como quieran que creamos, que el hombre es un animal salvaje que no puede contenerse, un pensamiento que imperó hasta hace muy poco tiempo.

¿Y cómo lo pensabas escénicamente este texto?

El proyecto había que montarlo muy rápido, con muy pocos elementos, porque no había tiempo ni dinero como para producir o armar una gran producción y además la actriz iba a estar leyendo, o sea que yo no la podía poner a jugar mucho. Ensayamos las dinámicas del habla para que el texto se comprenda y no sea farragoso, pero la simpleza ya estaba de movida. Igual adhiero a esa simpleza porque creo que la estrella es el texto, mi trabajo fue buscarle teatralidad en la actriz, en las dinámicas de cómo decir cada momento, en los ritmos y me divertía mucho la teatralidad que le podía encontrar a esta idea de que ella era punkie de chica y volverla una mujer pensadora como una estrella de rock, espejarla con luces humo. Que alguien llegase con una canción punk, con esas luces, esa actitud y dijera: “Éramos dos chicas de 17 años, en zapatillas”, con una importancia enorme. A mí eso me emociona, que se ponga en ese lugar protagónico y con seriedad.

Quise darle el lugar de esa importancia, la María Guerrero, el Festival, la mesa de conferencia, el Presidente, todas las capas de sentido están puestas para hablar de eso de lo cual no se habla nunca y que es algo que sucede y condiciona la vida de muchas niñas.

Imposible violar a esta mujer llena de vicios se presenta nuevamente este sábado 07 de agosto en el Teatro Cervantes, con dirección de Andrea Garrote y protagonizada por Cecilia Roth.

Por Lala Sosa

Arte: Van Arce