LA PANELISTA: El circo de la realidad

Direc. Maxi Gutiérrez

Marcela Robledo (Florencia peña) es panelista de un programa argentino de chimentos. En la lucha por permanecer dentro del mundo de las luces televisivas, toma decisiones reaccionaras frente a algunos eventos desopilantes que aparecen en el camino hacia la tan deseada primicia. La panelista de Maxi Gutiérrez sigue a Marcela y su realidad televisiva con un elenco que convoca a Favio Posca, Soledad Silveyra, Martin Campilongo, Diego Reinhold y muchos otros nombres conocidos en tele, cine y teatro.

De lleno en la televisión, Gutiérrez reconstruye las dinámicas ocultas en los pasillos de los canales. Logra, en primer lugar, abrir esa puerta para quienes no han tenido cercanía con los medios. A través de un plano secuencia en el comienzo de la película, hacemos el recorrido por el estudi y, nos familiarizamos con el ambiente: tensión, envidia, egocentrismo, vanidad. Pero más que todo, rapidez. El instante es la moneda cambiaria: vale sacrificar cualquier cosa. Cuando llega el turno de Marcela, nada parece detener el frenesí que genera, por primera vez, estar bajo el foco en el momento indicado. Parece lógico, incluso dentro de la misma rapidez que genera la trama, sentir que todo lo que Marcela hace tiene sentido.

El logro de Gutiérrez es entender el espacio a representar y usar los mejores ejes: el humor y la tragedia. Si la tele es realmente un circo, la película va a contar la historia en esos términos. La exageración roza lo predecible por momentos, pero aporta a la ridiculez necesaria para sostener el policial en ese mundo. La trama nunca deja de moverse cerca del límite del espectador, es decisión personal si tomar el camino indicado después de abandonar las pretensiones realistas. Los personajes se tornan caricaturescos, irremediables. No hay lugar para juzgar, la moral se tuerce a cada esquina como regla de juego.

Con un elenco acertado, la tragicomedia avanza aceitosamente. Cada detalle concurre a reponer ese espacio que se arroja a la pantalla sin mucha antelación: la tele. Todo es ficticio. Los personajes actúan naturalmente de forma maliciosa, sin escrúpulos, con un miedo terrible. En un mundo donde se puede pagar un producto con tres historias de Instagram, la imagen es todo, como también la popularidad: ese mar de ojos virtuales que nos acostumbramos como sociedad a llamar “seguidores” sin cuestionarlo demasiado.

La panelista toma un mundo no muy explorado y lo propone a través de una perspectiva desbordada. Lo más interesante quizás sea esta abertura hacia la realidad fabricada de todos los días, sus contradicciones y las formas en que se cuelan en la vida de los televidentes. Sin abandonar el humor en ningún momento, ni la rapidez, La panelista es un buen puntapié para comenzar a pensar el lugar de las figuras de medios televisivos y su devenir en la realidad digitalizada.

Estrena el 05 de agosto en cines.

Por Julieta Henrique

Arte por Van Arce