Género y política en tiempos de globalismo

Género y política en tiempos de globalismo (Editorial Nomos, 2021), profundiza y reflexiona con una mirada crítica varios de los temas que se encuentran en la agenda pública como así también en la agenda feminista, sobre todas las temáticas que profundiza me gustaría poder centrarme en aquella que pone a la tecnología como la única vía de comunicación generando el acceso al conocimiento de muchas políticas mediante las redes sociales, por lo tanto, a lo que lleva esta forma de comunicación es a la segmentación social, al clasismo, a una sociedad que no es igualitaria, y si más bien no lo es, repensar los modos de comunicación y ampliar las vías también por fuera de la tecnología aún más en épocas de globalismo es urgente y necesario porque sino pareciera que todes accedemos a la posibilidad de contar con la misma.

Actualmente las redes sociales y el uso masivo de internet llevaron a ciertas prácticas o modos que fomentaron el desarrollo de políticas en base a estas formas a la que acceden un grupo de la población, frente a esta problemática las vías de comunicación quedaron reducidas entonces a quienes pueden acceder, entonces como sociedad deberíamos replantearnos si los temas de agenda deben ser comunicados y tratados en redes sociales, ya que lo que fomenta y enfatiza es la segmentación de clase.

En el prólogo del libro se pregunta algo central, “¿Las redes sociales llevaron la lógica perversa de la corrección política a grados paroxísticos?” Lo que propone la autora es una revisión entonces de las formas en la que muchos feminismos actúan y una propuesta a que se lleven a cabo políticas igualitarias.

Retomando la segmentación de clase, dice que “el feminismo nació para cuestionar un sistema dominante, por lo que además de generar hashtags, jergas y axiomas, vale la pena seguir haciéndose preguntas”. Que los feminismos sean  para unos pocos no solo lleva a la segmentación social sino a varias consecuencias que se arrastran por  las formas en la que es llevado a cabo, entonces repensar los feminismos es una tarea urgente para crear un feminismo más inclusivo. Una de las consecuencias que enfatiza el libro es sobre la violencia, con el uso de ciertos hashtags y escraches en redes se vio obnubilada muchas veces los procedimientos judiciales que deben ser llevados a cabo, la reforma judicial feminista entonces no debe dejar de insistir para que la justicia actúe de la forma que debería. Sobre esto en la entrevista realizada a Catherine Robbe Grillet, la misma responde que “Alguien culpable de abuso es culpable y merece ser castigado, no importa cuánto tiempo haya pasado”, si todo es reducido a las lógicas de cancelación y escrache no se solucionará ninguna problemática y que haya soluciones es urgente, por lo tanto, la justicia, contando con un Ministerio de Género, debe mejorar cómo es que se manejan, la forma en la que toman las denuncias, los cursos dados por el Estado que deben lograr que quienes trabajan en estos espacios tengan perspectiva de género y, sobre esto último, ampliar las nociones de género concebidas hasta el momento.

Nancy Giampaolo expresa que “Aunque no exista un solo feminismo, el que se impone a nivel popular viene de la mano de las activistas con la visibilidad necesaria para poder formar opinión, diseñar discursos, regentear consensos y promover líneas de acción”. Por lo tanto, si bien existen una amplia cantidad de feminismos la visibilidad que alcanza debe ser acompañada con la consciencia puesta en una lucha colectiva hacia prácticas igualitarias, no poder ver esto es fomentar un feminismo para pocos, la autora da un ejemplo muy clave al referirse a Simone de Beauvoir y Simone Weil: “Ella (Simone Weil) sostenía que la revolución tenía que dar de comer a todos y yo que el problema no era dar de comer, sino otorgar sentido a la existencia. Me hizo callar diciendo: ‘Bien se ve que tú nunca has pasado hambre’”. Se debe tener consciencia de clase para el desarrollo del pensamiento crítico y que toda inclusión social no puede ser concebida solo desde la teoría, es necesario que la práctica esté presente como algo imprescindible, si no son discursos que llegan a unos pocos y que además no modifican la realidad existente; por eso es tan equívoco que prácticas inclusivas pretendan ser logradas mediante una red social.

En el apartado que trata sobre “Género, neoliberalismo y geopolítica”, específicamente el capítulo sobre “La política de género como arma del neoliberalismo”, deja una cita de María del Prado Esteban en la que plantea lo siguiente: “El poder enfrenta a hombres y mujeres para crear una criatura que sólo trabaja y consume. Las clases en el poder han tenido desde el siglo XIX un objetivo muy claro: ampliar las funciones del Estado para sustituir el ámbito propio del pueblo. En esa estrategia, el enfrentar a las mujeres con los hombres es fundamental. Destruir las células de convivencia básicas con el fin de crear una nueva sociedad, con una nueva criatura que es ésta de hoy: un animal laboral que sólo trabaja y consume”. Por lo tanto, el feminismo tiene un rol clave en las sociedades actuales y la propia autora expone al respecto: “Cuando la perspectiva de género deja de lado factores como la pertenencia de clase, el nicho etario, las religiones, razas, tradiciones, acervos (e incluso las pasiones y las apetencias que pueden parecer opresivas a unos paladares y redentoras a otros) en busca de un modelo de empoderamiento que se apoya solo en contrastar con el patriarcado, la diversidad declamada pierde potencia”. Entonces, no solamente se pone en evidencia los propios cuestionamientos que debemos hacernos como sociedad, sino que también agrega la importancia de la teoría y de la práctica dentro de los movimientos feministas.

Por: Florencia C. Barba Lijerón

Arte: Van Arce