La sexualidad que hemos llegado a tener

Reseña de La sexualidad de Michel Foucault.

Sin lugar a dudas la cantera foucaultiana sigue abierta. La aparición, año a año, de textos, cursos, manuscritos, notas de clase, o apuntes, sigue dando que hablar y escribir para aquéllxs que nos dedicamos a seguirle los pasos. Una sorpresa confirma nuestro entusiasmo: su actualidad sigue siendo innegable.

El tomo que ha publicado recientemente Siglo XXI, titulado La sexualidad, reúne las traducciones de Horacio Pons de las clases dictadas por el autor en 1964 en la Universidad de Clermont-Ferrand y en 1969, en el Centro Universitario Experimental de Vincennes. En primera instancia esto despierta curiosidad, si recordamos que el primer tomo de Historia de la sexualidad es del año 1976. De modo que una primera perspectiva podría adivinar, en el nuevo tomo, instancias preliminares, ensayos, e ideas previas de la preocupación del autor en torno a la sexualidad, que luego compondría su saga de libros más conocida.

Dentro, no encontramos una desgrabación exacta de las palabras de Foucault, pero sí las notas que construyó para poder dictar sus clases. Asimismo, el tomo integra numerosas notas al pie que completan y clarifican las ideas del autor cuando éstas aparecen escuetamente. Un estudio introductorio de Edgardo Castro y la “Situación del curso” desarrollada al final por Claude-Olivier Doron completan el panorama de las ideas que Foucault trabajó durante la década del 60 con respecto a la sexualidad.

El primer curso, “La sexualidad”, la explora a partir de la biología, la historia, la psiquiatría y el psicoanálisis. Una problemática abre la cuestión: “Qué es, en nuestra cultura, la sexualidad”. En esta formulación podemos encontrar la resistencia del autor a cualquier manifestación de un esencialismo, o un universal antropológico. Este gesto caracterizará no sólo los desarrollos de ambos cursos, sino de todos sus trabajos. Lejos de ser la sexualidad un elemento constitutivo de aquello que somos, dado a priori por la fatalidad de nuestra condición, la sexualidad será caracterizada en tanto lo que ha llegado a ser, por el lugar que los discursos y el poder, contingentemente, le han armado.

Allí, Foucault hace sus aclaraciones: “Cuando parezca que hablamos en general del hombre y la mujer, no abordaremos categorías antropológicas universales, sino las categorías, los personajes, los roles y las funciones que nuestra cultura nos designa con ese nombre” (Foucault: 2021, pg. 33). Este gesto, principio metodológico que en otros textos es dado por sentado, nos provee del hilo conductor con el que leer la totalidad del curso. La sexualidad, sea de los animales, de las plantas, o de los seres humanos, será estudiada desde una perspectiva arqueológica, que busque dar cuenta de las condiciones de posibilidad, de las regularidades y las reglas que le otorgan coherencia y la hacen ofrecerse como un fenómeno homogéneo.

Mención aparte necesita la aparición del término “patriarcado”, que sólo aparece otras dos veces dentro del corpus foucaultinao. En efecto, a pesar de los estudios biológicos en torno a la sexualidad, Foucault no dejará de dar cuenta de los sistemas de parentesco que se producen en torno a ella, y caracterizará al detalle los funcionamientos de la estructura patriarcal que divide jerárquicamente hombres y mujeres. Este análisis, presente en el primer curso, es recuperado en el segundo, pero insertando el surgimiento de la familia en tanto ente privado como una pieza fundamental del advenimiento del capitalismo.

En estos análisis también se anticiparán hipótesis que podremos encontrar luego en Historia de la sexualidad: la desconfianza por cualquier tipo de proyecto de “liberación” sexual. Por medio de contraponer “utopías” y “heterotopías” sexuales, el autor dispara contra Marcusse y Reich, como hará nuevamente durante la década de los 70.

La sexualidad construye diálogos posibles con movimientos sociales como los feminismos y las disidencias sexuales, pero también con disciplinas del saber como el psicoanálisis, la biología, la antropología o la filosofía. Sin lugar a dudas, es un novedoso aporte que Siglo XXI ha realizado para las discusiones que venimos dando en nuestras latitudes.

Por José Ignacio Scasserra
Arte: Van Arce