Reencantar el mundo. El feminismo y la política de los comunes

Silvia Federici, una escritora italiana, escribe Reencantar el mundo luego de haber pasado varios años viviendo en Nigeria, experiencia que fue muy enriquecedora para sus posteriores investigaciones. En esta oportunidad, se centra en la historia de algunos pueblos de África y países latinoamericanos para explicitar como el FMI, el banco central y la deuda externa que tienen los continentes subdesarrollados, son una estrategia de las potencias para colonizar de forma económica lo que años atrás hacían mediante una guerra. 

Su experiencia en Nigeria la llevó a conocer cómo algunos pueblos todavía tienen sistemas que se basan en el concepto de comunidad y que trabajan la tierra de forma autónoma para la propia supervivencia. Federici plantea que es imperante una desacumulación del capital a través de la desprivatización de la tierra, el agua y la materia prima, retornando a los sistemas del trabajo colectivo. 

Al mismo tiempo, hay una mirada profundamente feminista que muestra cómo a las mujeres siempre se nos relegó a la tarea de la reproducción que implica también ser responsable de las tareas domésticas. Cuenta que, en algunos pueblos de África, las mujeres todavía no pueden ser propietarias y muy lejos están de tener los mismos privilegios que los hombres, por lo que Federici considera que la economía es una esfera de la que se nos mantuvo alejadas por siglos, robadas de la capacidad de tomar decisiones o tener autonomía. Es necesario un movimiento feminista que luche por la emancipación y que abogue por los espacios comunales, en una búsqueda de recuperar lo que las potencias nos han quitado bajo el pretexto de “deuda externa”, que descubrimos que no es sólo una deuda, sino una forma de dominación.

Un libro necesario para comprender cómo las decisiones económicas y la deuda externa funcionan como una crisis productiva para el capital que, a su vez, provoca un ciclo económico en donde la gente se termina empobreciendo. Federici demuestra y analiza que ni la izquierda ni la derecha tienen soluciones frente a los problemas económicos y, por tanto, propone una solución que reivindica el trabajo de las comunidades sobre la tierra.

Por Camila Miranda De Marzi

Arte: Matilde Nespolo