Grey Gardens

“Se me cayó una bufanda y nunca la volví a encontrar.”

Little Edie.

Hay varias maneras de entender lo que es el arte. Grey gardens (1975) es arte, uno que muestra la excentricidad, pero también su perdida.  

Edith Ewing Bouvier Beale (1895-1977) y Edie Bouvier Bale (1917-2002), familiares de Jackie Kennedy, fueron artistas abandonadas a la reclusión, la desidia y la marginalidad social. Vivían en una mansión de Long Island que supo ser un lugar de lujo y fiesta, pero se convirtió en el deposito de los restos de un pasado que ya no está.

Los medios del momento publicaron cómo parientes de Jackie Kennedy vivían en absoluta pobreza en una mansión que se caía a pedazos. Los cineastas Albert y David Maysles le propusieron a estas mujeres hacer un documental sobre sus vidas, reflejo de la decadencia y la excentricidad: la demostración de un sistema patriarcal que no daba posibilidades a las mujeres, y la reinvención que debían afrontar frente a la exclusión, resultado del abandono del hombre.

¿Pero qué espacio se da para mostrar esa reinvención? ¿Es solo la otredad frente a la figura de Jackie Kennedy, quien representaba un ícono para dicho contexto? Creo que esta primera lectura es acertada, pero también hay otra que demuestra cómo el recuerdo nos marca, cómo las clases sociales marginan, cómo dos mujeres son excluidas y vistas como morbo. Madre e hija construyeron un mundo propio dentro de su mansión en donde la acumulación de basura y de cosas rotas convivía con la excentricidad.

Ante la pérdida de pelo, perdida de aquello considerado “belleza”, Edie comienza a utilizar pañuelos y turbantes. En esa decisión lo que termina haciendo es inspirar a diseñadores. ¿Qué es lo que ve la sociedad? Primero, el abandono. Pero después, si encuentra en ese abandono utilidad, es puesto como ícono: lo que se ve es de nuevo lo excéntrico. ¿Es la vida este ir y venir constante?

Ellas fueron arte en sí mismas. Este documental nace sobre las desgracias de lo que queda. Muestra lo real, lo verdadero y lo complejo de las relaciones que se dan entre madre e hija. No solo la realidad de una historia que ocurrió, sino también la realidad que aparece donde la fiesta y “la pizza y el champagne” se vuelven un momento efímero.

La decadencia, el recuerdo de algo que ya no es y la demostración de lo que queda es la acumulación: la basura, el anhelo que guarda esa mansión que solo tiene pedazos de cosas, como si la desgracia se pudiera depositar en un rincón. Y resulta que la desgracia tiene olor a podrido, y se la acompaña con muchos gatos. Ante esto, los vecinos denuncian.

Grey Gardens es un momento de quietud, una demostración de qué es tenerlo todo, después pasar a tener nada, y ver qué es lo que queda de todo eso.

Por: Florencia C. Barba Lijerón

Arte: Van Arce