NIÑA MAMÁ

(Direc. Andrea Testa, 2019)

Andrea Testa (Pibe chorro, 2016; La larga noche de Francisco Sanctis, 2016) se adentra en las salas de maternidad de dos hospitales del conurbano bonaerense, fija la cámara en un rincón de la habitación, y espera. Los planos enmarcan los rostros de mujeres gestantes de 20, 17, 15, incluso 13 años de edad que cuentan sus historias bajo un blanco y negro crudo, sobre el ruido de fondo de un hospital público en movimiento.

En off las entrevistadoras, las médicas y trabajadoras sociales, con una delicadeza que reluce en el contexto, se acercan y tratan de comprender las situaciones de estas mujeres. Muchas sin recursos ni comprensión completa de la situación que transitan. Las voces se quiebran, se distraen, se confunden. Hablan desde una realidad desoladora, donde la injusticia y la soledad son normalizadas como castigos merecidos. La risa suele rozar el llanto, cuando en medio de una frase los ojos se nublan, y se escapan rondando las paredes blancas con cansancio. Niña mamá logra mostrar en solo una hora la experiencia de estas mujeres-niñas-madres cuyas vidas, en esta ocasión, son contadas en primera persona.

A pesar de que cada historia es distinta, varios puntos se repiten, varios mitos se desarman. La anticoncepción, por un lado, es el foco de varias de las conversaciones. “Con él no se puede hablar” es una respuesta a la pregunta por el uso del preservativo. “No te dicen que si vomitas no hacen efecto”, comenta una chica con respecto al uso de pastillas anticonceptivas. Hay una intención durante el documental, que sin imponerse, busca hacer un corte en cada parche social puesto sobre la situación del embarazo infantil. Hay niñas en sus primeros meses de gestación, en sus últimos meses, a punto de parir, hay bebés en brazos, también hay abortos. Se quiebra la narración redonda de la maternidad idílica.

Los relatos vuelven una y otra vez sobre culpa, sobre el reto por parte de la familia, el equipo de salud, la pareja. Los cuerpos de estas niñas son un terreno donde se dan disputas ajenas. El comentario, la mirada, el qué dirán, son determinantes en la continuación o intento de finalización del embarazo. El llanto se acumula, se retrasa, como si no hubiera espacio para el dolor. Son niñas, son madres: la contradicción aparece en carne. El tema del aborto se trata de forma directa, como la realidad ineludible que es. Algunas dicen estar en contra del aborto, otras no. Pero el tema siempre se considera con peso y con culpa, aún en el caso de una chica que logra acceder legalmente a la interrupción por haber sufrido una violación. 

La violencia de género aparece en los relatos desde las miradas discriminatorias en la guardia hasta los golpes y cuchillazos que llevan a una chica a dar prematuramente a luz. El estado indefenso en el que estas niñas se encuentran es observado, no intervenido. Se las deja hablar, se las deja decir y opinar. La cámara sólo se posiciona sobre ellas, porque ellas son las que tienen y pueden decir. Y lo que dicen abre un silencio donde las preguntas aparecen, nos invaden, nos consumen. Niña mamá nos invita a callar los prejuicios, y a escuchar. 

Todo lo recaudado con los alquileres de Niña Mamá será donado a los dos hospitales donde filmaron la película.

Reseña: Julieta Henrique