De nuevo otra vez

(Direc. Romina Paula, 2019)

“El secreto mejor guardado de la maternidad: el absoluto, el tiempo completo, ya no hay fuga posible, solo se elige entre culpas. La de estar, la de irse, la de dar, la de quitar.”

Una mujer en sus cuarentas vuelve a la casa de su infancia junto a su hijo, tras una crisis con su pareja que no logra definir ni afirmar. Una vez más el viaje del campo a la ciudad, pero no tanto a la ciudad como a sus afueras,  a un conurbano callado, residencial, donde el tiempo se pierde en un limbo reflexivo de días parecidos entre sí. La casa de crianza, la madre, el idioma familiar menguante. Ella hija, a la vez ella madre. Romina Paula construye un relato que podría considerarse autoficción (incluso pone en pantalla tanto a su madre como a su hijo), donde los personajes se confunden con el fondo. Ya no son solo madres, hijas, amigas, conocidos. Cada voz tiene un lugar que lleva consigo, una historia y una mirada indisoluble que afirma su pisada en el espacio.

La ascendencia germánica de la familia se presenta como fundante, narrada mediante un juego de diapositivas que se continúa durante toda la película como forma de pensar ese presente. Todo comenzó con un error, plantea la narradora. Entramos a la película con el sonido de un vidrio rompiéndose. Y entonces se traza una línea de madres e hijas que llega hasta Romina, quien ahora vuelta madre, emprende ese camino hacia atrás. Busca en qué momento, en qué lugar su deseo se perdió, se desconectó de ella. “¿Es un don o una condena no saber dónde depositar el deseo?” se pregunta.

El archivo familiar es el lugar de las respuestas vacías, en las fotografías estáticas de vidas que no parecen sobrevivir esos instantes. Romina encuentra cómo su vida y sus decisiones no tienen nada de intacto, no poseen esa completitud reflejada en los recuerdos. La maternidad es una vuelta inevitable, un movimiento hacia adelante que se parece más a tirarse al vacío con los ojos cerrados que al agregado de un nuevo capítulo en el álbum familiar. Y ella, Romina-hija-mujer-deseante, se desdibuja frente a su hijo, se convierte por momentos solo en Romina-mujer-madre.  

El resto de los personajes, tanto la amiga de Romina, como su alumno de alemán, e incluso su interés amoroso fugaz, se encuentra en movimientos y búsquedas particulares que no dejan de ser atendidas. Proyectados por imágenes alternas, cada personaje entrega un monólogo personal estático, donde pasado y presente confluyen para delinear una época de incertidumbres y reestructuraciones. De nuevo otra vez podría ocurrir en cualquier momento de la historia, pero ocurre en este, en “la revolución de las hijas”, como marca el personaje de Denise Groesman.

Como un mar impávido de preguntas sin respuestas, De nuevo otra vez invita a entrar en la marea y romper lo aceptado para escuchar voces confundidas que no se contentan con saber el secreto, sino que vuelven una y otra vez sobre el problema. Romina Paula entrega en su primera película una mirada sobre la maternidad tan íntima como universal. 

Reseña: Julieta Henrique

Arte: Van Arce