“Juanas, bravas mujeres” Abrazar las memorias

Juanas, Bravas Mujeres, narra la historia de vida de Juana Rouco Buela, documental dirigido por Sandra Godoy, quien realiza una reconstrucción arqueológica minuciosa, reuniendo los textos de Juana en la voz de la actriz Mónica Cabrera junto a las voces de dos de sus nietas, Ruth y Diana, compañeros de militancia, escritoras e historiadores que han seguido su obra. 

Elsa Calzetta nos advierte que leer a Rouco Buela es entrar en un mundo muy especial: yo soy otra persona luego de leerla. La escritora cuenta cómo recuperó Nuestra Tribuna, el primer diario feminista que Juana publicara en Necochea, junto a un grupo de mujeres a las que convenció de participar en el primer periódico anarquista, escrito y dirigido sólo por mujeres, creando el Centro de Estudios Sociales Femenino en 1921.

Los testimonios, fotografías e imágenes de archivo se complementan con exquisitos dibujos animados para aquello que sólo está en las Memorias que Juana nos dejó a todas  y que gracias a su autobiografía Historia de un ideal vivido por una mujer, publicado en 1964, podemos recorrer la lucha de las mujeres anarquistas en el Río de la Plata. 

La empatía con la historia nos abraza al pensar ¿Quién de nosotras no tiene una abuela o bisabuela inmigrante llegada de Europa en 1900? Con ese primer oleaje de inmigrantes a nuestro país llegó Juana, nacida en Madrid en 1889. A los cuatro años quedó huérfana de padre, lo que obligó a la madre a hacerse cargo en exclusiva de ella y de un hermano. 

El 24 de julio de 1900 Rouco Buela llega a Argentina. No sabía leer ni escribir, pero lo que otros hacen en años, ella lo aprendió en meses, no usaba ni puntos ni comas. Escribía todo de corrido. Su nieta Ruth, recuerda la voz maravillosa con que su abuela entonaba al leer, como si los puntos y comas estuvieran escritos. Ella los dibujaba con énfasis.

La Juana era un cerebro abierto al mango y lo recibía todo, discutía cualquier tema, y sabía de filosofía, así la recuerda Gabriel Prieto uno de sus tantos compañeros de militancia, en su paso por Uruguay. Debido a la ley de residencia, fue varias veces deportada y por eso va y vuelve de América a Europa, y reside también en Montevideo y Brasil. 

Su participación activa en el movimiento contra el aumento de los alquileres, motivo por el que fuera deportada una de las tantas veces, destacó a Juana por su capacidad organizativa y por una tempestuosa oratoria, con la que consiguió movilizar a la mayoría de los conventillos de Buenos Aires.

Sobre  la crudeza de esta huelga, escribe Juana: Ocho mujeres cargaban a pulso el féretro del niño asesinado por la policía comandada por Ramón L. Falcón. Pero el camino hecho a pie, desde Barracas hasta Chacarita era largo, entonces se turnaban con otras mujeres. Detrás del ataúd, cerca de 700 vecinas de los conventillos encabezaban una columna de más de 5.000 trabajadores que abandonaban talleres y fábricas para concurrir al sepelio del joven mártir. Era un cortejo imponente de los vecinos más pobres de Buenos Aires”.

En 1907, junto con Virginia Bolten, María Collazo y Teresa Caporaletti, organizó el Centro Femenino Anarquista. Este centro pretendía ser un espacio para la divulgación del ideario ácrata entre las obreras y las mujeres del pueblo. Juana fue deportada nuevamente a Europa a consecuencia del atentado contra el presidente Figueroa Alcorta. Residió en Marsella y Génova, relacionándose con anarquistas franceses, españoles e ingleses. Enseguida decide volver al Río de la Plata, asentándose en Uruguay. 

En 1917 regresó a Buenos Aires, donde participó activamente en las luchas sociales de la época. En 1921 estuvo presente en la creación del Centro de Estudios Sociales Argentino, espacio de debate sobre temas relacionados con la vida privada y pública de las mujeres. Entre 1922 y 1924 participó en la edición del diario “Nuestra Tribuna”, dirigido específicamente a las mujeres.

Una y otra vez, persiste en la iniciativa de publicar la voz de la mujer: “porque habéis de saber que nosotras las torpes mujeres también tenemos iniciativa y ésta es producto del pensamiento, ¿sabéis?, también pensamos y salimos a la lucha sin Dios ni Jefe”…Pude demostrar con hechos que la capacidad de la mujer es exactamente igual a la del hombre y sólo le falta ejercicio y estímulo, ya que siempre se la ha ido colocando en un plano inferior de condiciones, haciendo abstracción de sus conocimientos y opiniones“.

El documental  desentierra y recupera voces a través de quienes la conocieron, las imágenes y las  Memorias de Juana cobran vida cuando la marea verde se concentra alrededor del Congreso de la Nación, para seguir exigiendo visibilidad y defendiendo derechos como en aquellos tiempos.  El pasado se torna presente recuperando aquellas memorias de esta historia vivida por una mujer  convertida en un símbolo del movimiento libertario argentino.

Falleció el 31 de octubre de 1969, manifestando desde sus once años y hasta el final de sus días  que “La inferioridad mental de la mujer es una mentira teológica, repetida y propagada por todas las congregaciones religiosas y jurídicas” 

Este documental plagado de recursos narrativos con material inédito de archivos mantiene vigente el relato autobiográfico sobre la vida de la Juana madrileña, autodidacta, consagrada en el 1900 a la lucha por los derechos de las mujeres, para hoy como ayer: ¡esclarecer nuestras mentes!

Los textos elegidos por Sandra Godoy: Juana Rouco, Historia de un ideal vivido por una mujer, Mis Proclamas y Diario Nuestra Tribuna recuperan la imagen de aquella mujer desnuda con alas desplegadas que proclamaba en su ascenso no engañarnos con las flores venenosas del jardín sentimental. 

Reseña: Monica Gini

Arte: Van Arce

FICHA TÉCNICA

Título: Juanas, bravas mujeres

Dirección: Sandra Godoy

Dirección de animación: Adrián Anarella

Año: 2019

Duración: 70 min.     

Disponible en: https://play.cine.ar