Dentro y fuera del aula: tres películas para pensar la figura del docente

Con ocasión del 11 de septiembre, día del maestrx, proponemos tres películas para mirar y repensar el lugar del docente.

La maestra de kinder 

Direct. Nadar Lapid  (Israel, 2014)

“Ser poeta en este mundo es ir contra la naturaleza del mundo.”

Un hombre mira televisión. Se endereza en el sillón, y golpea con el codo la cámara empujándola hacia atrás. La mirada es poética, está en movimiento, pero es rechazada desde el inicio. Así entramos al hogar de Nina (Sarit Larry), maestra de preescolar y poeta amateur, desde el living donde su marido se despereza frente a una pantalla. Cuando descubre un día que uno de sus alumnos es un “prodigio de la poesía”, la ansiedad por preservar ese talento la invade y consume lentamente. Como si fuera una llama cercana a apagarse, Nina encuentra en Yoav (Avi Shnaidman), a sus apenas cinco años, toda la potencia artística, toda la belleza de la que carece su vida, su entorno, su país. La mirada poética abandonada por el mundo es resucitada por esos ojos inocentes, que no saben explicar desde dónde nacen las palabras, que se acercan a la cámara y la miran sin miedo, la enfrentan, la reconocen. 

¿Hasta dónde puede extender el compromiso con el alumno un docente? ¿En dónde se encuentra el límite? Intrigante, desesperante por momentos, e incluso perturbadora, esta película lleva hasta las últimas instancias la obsesión de una maestra por nutrir y cuidar el don de un estudiante que no es ni será recibido por la sociedad en la que vive.

Hay una remake estadounidense homónima de 2018, dirigida por Sara Colangelo, y protagonizada por Maggie Gyllenhaal, Parker Sevak, y Gael García Bernal.

Nadie es perfecto (Flawless) 

Direct. Joel Schumacher  (Estados Unidos, 1999)

     “Nunca hubiera creído que yo pudiera ser de ayuda a alguien como vos.”

Cuando Walter (Robert De Niro), un ex marine condecorado, sufre una embolia busca tomar clases de canto con Rusty (Philip Seymour Hoffman), una drag queen vecina con la que se desprecian, para mejorar su capacidad de habla. Conservador, homofóbico y orgulloso de su masculinidad resplandeciente, debe enfrentarse entonces con ser parte de la diferencia, al tener la mitad de su cuerpo paralizado. Rusty, con sus razones después reveladas, accede a estos encuentros y se compara con Michelle Pfeiffer en Mentes peligrosas (1995) y con la profesora Anna Sullivan de Ana de los milagros (1962), dos películas icónicas sobre la educación en tiempos de adversidad. Con un tono tragicómico, estos dos personajes completamente polarizados logran alcanzar un nivel de comprensión y de aceptación mutuo. El estereotipo es desplegado, puesto frente a la pantalla, para después rascar la superficie y encontrar debajo de estas caricaturizaciones un lado oculto, vestigios de vidas marcadas por el dolor y el miedo. No hay transformaciones mágicas ni cambios bruscos. Solo tiempo compartido, una mirada que se ablanda, que encuentra posible la identificación con un opuesto, un aprendizaje en la desgracia. Sobre una Nueva York sucia de fondo, y una trama criminal poco recordable, destacan las actuaciones de De Niro y Hoffman, sin las cuales no podría haberse construido el vínculo tan delicado que entablan estos personajes. 

La profesora de historia (Les héritiers)

Direct. Marie-Castille Mention-Schaar  (Francia, 2014)

“No hay imágenes inocentes.”

Siguiendo la tradición de películas que recrean el aula y desarrollan la relación entre un grupo de alumnos conflictivos y un docente combativo que logra romper la coraza de la adolescencia, esta película se destaca por el motor que inicia el proceso de crecimiento de los personajes: la memoria histórica. Consciencia colectiva y trabajo en equipo son los ingredientes que Anne (Ariane Ascaride), profesora de historia desde hace veinte años, elige para trabajar con el curso más difícil del instituto. ¿Qué significa ser adolescente en un campo de concentración nazi?: esta es la pregunta que propone el concurso en el cual Anne invita a participar a sus alumnos. Los herederos sería la traducción más fiel del título de esta película, y es justamente esa mirada la que se pone en juego. Estos adolescentes, estos herederos de la historia, ¿cuánta relación tienen con ella?, ¿cuánto saben sobre el pasado que marca su presente y futuro?, ¿cuán distinto es ese mundo en el que viven del que estudian desinteresadamente? En una realidad cargada de violencia, dentro y fuera del aula, en los pasillos, de chicos a chicas, de profesores a profesoras, este curso aparentemente irremediable revela el potencial de la juventud cuando es llamada con paciencia a entender su lugar en el mundo. El odio, el racismo y la discriminación se vuelven reflejos de la historia. Cuando se aprende que lo peor ya ha pasado, pero sigue reluciendo en los comentarios en el colectivo, en las miradas de profesores a estudiantes, en el día a día de estos personajes, la inocencia cae de los ojos y se estrella contra el piso. Se aprende a mirar.

Por Julieta Henrique

Arte: Van Arce